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30 Septiembre 2016

Comienza el baile del próximo iPhone: vuelta al cristal

Los primeros rumores sobre el dispositivo del décimo aniversario apuntan a un cambio radical respecto a su diseño.

La fábrica de los rumores comienza a calentarse cuando todavía no se cumple siquiera el primer mes desde el debut el iPhone 7 dn un intento de desentrañar las posibles características que se incorporarán en la próxima versión. Acerca de su nombre ya suena como iPhone 8, aunque no se descarta si se mantendrá como iPhone 7S. Llegará, si se cumple la tradición, en otoño del año que viene. Y se espera que para entonces se produzca una gran revolución respecto a los actuales modelos coincidiendo con el aniversario del primer modelo que apareció en 2007.

Aún sin confirmación oficial por parte de la compañía norteamericana Apple como viene siendo habitual, los expertos pronostican un cambio estético importante después de tres años sin actualización. Y uno de los apartados más notorios podría venir de su diseño exterior y el material empleado para el mismo. Por tanto, tendrá un aspecto totalmente diferente.

Según recoge el medio especializado «9to5Mac» que se hace eco del analista Ming-Chi Kuo de la firma KGI Securities -conocido en el mundillo por sus constantes aciertos- existen muchas posibilidades que una de las versiones del próximo iPhone se fabrique con una capa de cristal al estilo de los iPhone 4 y iPhone 4S -el último, por cierto, en el que estuvo presente el fundador de la compañía Steve Jobs antes de su muerte en 2011-.

Estos primeros rumores apuntan a que la decisión de apostar por este diseño se debe que el modelo de aluminio negro brillante (Jet Black) de los actuales iPhone 7, que han demostrado gozar de gran éxito entre sus consumidores hasta el punto que ha estado agotado en las primeras semanas, son propensos a rayarse con facilidad y son más difíciles de fabricar en grandes cantidades, con lo que la apuesta por el vidrio resolvería este problema al mismo tiempo que mantendría el propósito de mantener esa configuración. En concreto, el analista asegura que entre el 45% y 50% de las reservas en todo el mundo han optado por los modelos Jet Black.

El informe señala que se utilizará el denominado efecto «cristal 2.5 D», un tipo de carcasa con los contornos redondeados y que sería más resistente a caídas. De esta forma -prevén los analistas- Apple doblará su apuesta con dos tipos de versiones, una fabricad en aluminio y, otra, de este diseño brillante. Otras fuentes, en este caso de un empleado de la sede de la compañía en Israel, apuntan en el diario «Daily Mail» que el iPhone del décimo aniversario tendrá una carcasa de vidrio curvado realizado en metal líquido (Liquidmetal), al estilo del Samsung Galaxy S7 Edge.

Otro de los aspectos que han empezado a sonar es un cambio también en las dimensiones. Según el mismo experto, Apple ofrecerá un modelo «phablet» de mayor tamaño, que pasaría de las actuales 5.5 pulgadas a las 5.8 pulgadas pero con menores bordes, mientras que se mantendrían las 4.7 pulgadas de la versión «normal». En cualquier caso, la compañía norteamericana necesita un revulsivo que vuelva a hacer crecer las ventas de su dispositivo estrella después de varios trimestres consecutivos de pérdida en los diferentes mercados. Aún no se han confirmado las ventas de los primeros días del más reciente, el iPhone 7, ya que la compañía, al contrario de otras temporadas, ha evitado dar las cifras por miedo a que estas sean inferiores a las esperadas.